La profesión de detective privado está regulada por la Ley de Seguridad 5/2014, de 4 de abril,  por el Reglamento que la desarrolla (Real Decreto 2364/1994), y  por diversas Órdenes Ministeriales, como la Orden del Ministerio de Justicia e Interior del 7 de julio de 2005.

Para que podamos trabajar como detectives privados, el Ministerio del Interior (Dirección General de la Policía), nos obliga a pasar por unas pruebas para otorgarnos la correspondiente licencia, sin la cual NO se puede ejercer como detective privado, además necesitamos una diplomatura universitaria en Investigación Privada, de 3 años de duración.

Nuestra profesión de detective privado, está regulada por la Ley de Seguridad Privada, Ley 5/2014, de 4 de abril, en su artículo 48.1, regula nuestras funciones:

Los servicios de investigación privada, a cargo de detectives privados, consistirán en la realización de las averiguaciones que resulten necesarias para la obtención y aportación, por cuenta de terceros legitimados, de información y pruebas sobre conductas o hechos privados relacionados con los siguientes aspectos:

  1. a) Los relativos al ámbito económico, laboral, mercantil, financiero y, en general, a la vida personal, familiar o social, exceptuada la que se desarrolle en los domicilios o lugares reservados.
  2. b) La obtención de información tendente a garantizar el normal desarrollo de las actividades que tengan lugar en ferias, hoteles, exposiciones, espectáculos, certámenes, convenciones, grandes superficies comerciales, locales públicos de gran concurrencia o ámbitos análogos.
  3. c) La realización de averiguaciones y la obtención de información y pruebas relativas a delitos sólo perseguibles a instancia de parte por encargo de los sujetos legitimados en el proceso penal.

En la Ley de Enjuiciamiento Civil, en su artículo 265, Ley 1/2000, de 7 de enero, se le otorga una gran importancia a las pruebas e informes emitidos por los detectives privados ya que, nuestros informes, si son ratificados, no pueden ser impugnados.